Domingo, Septiembre 05, 2010

En Colombia sí hay censura y, peor, autocensura

1fotoEl CPB crea el “Foro D'Artagnan sobre libertad de prensa” para debatir el tema más importante para el periodismo, desde distintos ángulos y sobre temas de la actualidad del mundo de la información.

Al cumplirse el primer aniversario de la muerte del periodista Roberto Posada García-Peña, el Círculo de Periodistas de Bogotá,  con la activa colaboración de  su esposa Lorenza Panero, dieron apertura el pasado 23 de febrero a los “Foros D´artagnan sobre la libertad de expresión”, un espacio dedicado a la reflexión del quehacer periodístico y cuyo tema central,  en este primer encuentro, versó sobre  el papel de los columnistas de prensa frente a la sociedad.

Luego de las emotivas intervenciones de amigos cercanos al desaparecido D´artagnan, quienes evocaron sus recuerdos más íntimos sobre quien fuera una de los columnistas más leídos de Colombia, (además presidente del CPB y defensor de la causa gremial de los periodistas), cada uno de los panelistas convocado (María Jimena Duzán, Alfredo Molano, Carlos Castillo y Vladdo), y bajo la conducción del también periodista Manuel Teodoro,  relató su experiencia personal como columnista y los  obstáculos  que muchos han debido sortear en el ejercicio de opinar libremente. La conclusión es desalentadora: todos ellos reconocieron que en Colombia hay censura, muchas veces autocensura, y ven con preocupación la manipulación que ejercen los dueños de algunos medios, incluso la influencia nefasta de los gobiernos de turno para coartar la opinión libre.
Alfredo Molano relató los momentos de angustia que experimentó tras ser llamado por la Fiscalía tres años atrás por el delito de  calumnia en su habitual columna del periódico El Espectador, acusación de la que finalmente fue absuelto este 2010.  “De pronto me encuentro en un escenario terrorífico sumado a ese lenguaje incomprensible de los abogados. Tuve episodios de insomnio, me despertaba a eso de las 3:00 de la mañana pensando en las penas que me podrían aplicar, desde tener que indemnizar a los agraviados, pasando por la cárcel, hasta la inhabilidad para volver a publicar”, recordó, a tiempo que agradeció la solidaridad individual de los tantos colegas que se alegraron con sus absolución. “En el reciente episodio de la demanda de la familia Araújo en mi contra estuve dispuesto a precisar, pero nunca a rectificar porque yo tenía la firme convicción de que no estaba agraviando a esa familia, sino que hacía una crítica a las élites regionales. Ese juicio, para mí, era una ley del silencio anticipada”, añadió Molano.

La solidaridad para con Alfredo Molano, a juicio de Vladdo, contrasta con la indiferencia general de los periodistas con los de su gremio. “En este país cierran una revista y eso pasa como un hecho más. La gente no entiende el papel de la libertad de prensa en la democracia, pero peor aún, la gente no entiende la importancia de la democracia”, señaló.

Sin pelos en la lengua, como ha sido su estilo, Vladdo se refirió a la censura no sólo contra los columnistas sino contra los caricaturistas, haciendo la salvedad que en su caso personal como colaborador de revista Semana siempre se le ha respetado, incluso cuando una viñeta suya criticando a una multinacional afectó un millonario negocio de la publicación. “En Semana tengo la libertad de dibujar lo que se me de la gana. Pero en El Tiempo, por ejemplo, los caricaturistas no son respetados. Una vez allá me pidieron que dibujara algo. Pero no lo hice porque simplemente, dije, no dibujo lo que no se me ha ocurrido a mi”.

María Jimena Duzán  tiene, quizá  mejor que nadie en Colombia, la autoridad para hablar de censura contra los columnistas, pues ha sido víctima de las presiones, e incluso, reponiéndose al dolor que significó para ella la bomba del narcotráfico contra El Espectador en 1989, ese mismo día de septiembre, en medio de los escombros, estuvo en la redacción escribiendo su columna en el diario de los Cano.


”No me ha tocado la censura oficial pero si la autocensura. He tenido todo tipo de presiones: físicas, materiales y jurídicas. Una vez debí rectificar en solidaridad con una fuente, por su propia seguridad. Si este es un país difícil para informar, lo es aún más para opinar”, advirtió en este foro.

Según la hoy columnista de REVISTA Semana, en Colombia existe de tiempo atrás un modelo concebido en la televisión para engañar a la opinión pública y ahora ese modelo se está trasladando a los medios impresos Ella dice:”Más peligroso que la censura es la autocensura, lo que está llevando a los periodistas a producir lo que a las audiencias les gusta y no lo que el país necesita saber. Y las audiencias quieren ver tetas y morbo, y a eso quieren reducir a los periodistas. Esta autocensura viene desde los mismos dueños de los medios de comunicación”.

A la discusión sobre censura y autocensura, el columnista Carlos Castillo añadió otro elemento: la censura sugerida. “No he sentido hasta ahora la censura previa por lo que escribo, pero en ciertos casos ha habido una especie de censura sugerida, es decir la sugerencia de eliminar una u otra frase que puede resultar incómoda para alguien. Dos veces me han sugerido recortar la columna por cuestión de espacio para la publicidad, y las dos veces he sentado mi protesta. Ha podido ser peor. Hay gente a la que le quitan la columna o le cierran la revista.”. 

De dónde provienen las amenazas

contra la libertad de opinión 


Vladimir Flórez, conocido en el medio como Vladdo, y  abiertamente declarado opositor al Gobierno –lo ha dejado por escrito en Un Pasquín y en sus caricaturas en Semana- ve con preocupación el hecho de que en Colombia la censura la ejercen los particulares. “La censura está privatizada”, dijo en alusión al caso de la columnista e investigadora Claudia López, a quien el periódico El Tiempo le suspendió meses atrás su columna política. “De nuevo, nadie se pronunció, a nadie le importo. Digo que la censura la ejercen los particulares, porque aquí no hay libertad de prensa pero si libertad de empresa. La libertad de prensa la administran los particulares. El Estado no la garantiza. Sólo garantiza la libertad de empresa”.

Esta misma apreciación la compartieron los demás panelistas. “La censura más peligrosa es la que imponen los dueños de los medios. Y si ya no nos  matan como antes es precisamente porque cada vez decimos menos”, advirtió Duzán, en tanto que Castillo considera que a lo anterior hay que sumar la perversa influencia que ejercer la publicidad sobre la libertad de expresión. “El periodismo y los medios se volvieron la ciencia de la manipulación. Es decir, se manipula con la publicidad para contrarrestar a los columnistas de oposición”.

¿La doble moral de los columnistas?


Otra de las cuestiones analizadas durante el foro tiene que ver con si está bien que funjan como columnistas quienes tienen o tuvieron vínculos con el poder político o con gobiernos, pues para nadie es secreto que distintos medios de comunicación sostienen a columnistas que al mismo tiempo prestan servicios y reciben honorarios de sus fuentes, caso específico por ejemplo de columnistas que son, a la vez, asesores de imagen de empresas.

María Jimena Duzán considera que esta situación obedece a una distorsión ética de la misma sociedad, y que afecta por igual a columnistas y periodistas. “Hay periodistas que llevan una doble vida: de día son periodistas y de noche prostitutos de la información. Lobystas del gobierno tienen a su vez columnas y reconocimiento en los medios. Pienso que hay que replantear el tema de la ética para formar buenos periodistas para el futuro”. .

De manera concreta, Alfredo Molano aludió  a las tácticas de algunos gobernantes para utilizar la publicidad como mecanismo para acallar a la prensa. “Es inadmisible que personas como el gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, limpien su imagen con el presupuesto del departamento y que los medios de comunicación de esa región no se atrevan a criticarlo por conservar la pauta publicitaria”. Para Molano este no es el único caso. “Hay abundante publicidad del gobierno en los periódicos y a través de esta pauta se ejerce presión y se controla a los periodistas”.

Vladdo coincide con estas posiciones y añade: “Todos los gobiernos tienen su lado flaco y esa es la materia de prima de uno como opinador. Nos han tapado unas cosas, nos han disfrazado otras. Si un gobierno tapa, y un periódico tapa, es porque hay periodistas al servicio del régimen”.

Tres horas para debatir las dichas y desdichas sobre el periodismo de opinión en Colombia, no fueron suficientes para abordar los tantos tópicos de este oficio tan complejo como apasionante. Pero al final la gran conclusión provino de uno de los asistentes al foro, el periodista Hollman Morris, quien figura en la lista de los tantos periodistas que han sido amenazados en su búsqueda de la verdad. Morris afirma: “En este país todos los días quieren cerrar la posibilidad del debate. Se nos llama terroristas por el simple hecho de pensar diferente. Pero hay que seguir adelante si queremos dejarles un país diferente a nuestro hijos”.

Recuadro:

Invitados especiales


La periodista María Elvira Samper y el ex Procurador General de la Nación fueron dos de los ilustres invitados al encuentro.  Mientras ella compartió con el auditorio el triste recuerdo de haber sufrido en carne propia la censura de prensa y el sinsabor por el cierre de revista Cambio, él destacó su entrañable amistad con D´artagnan y su esposa Lorenza Panero, y recordó la importancia de que el Estado les garantice la seguridad a los periodistas y su libre ejercicio a expresar sus opiniones.

El ex Ministro y columnista Rudolf Hommes, si bien  no pudo asistir al encuentro, nos envió sus opiniones sobre el tema de debate, algunas de las cuales se transcriben a continuación:

“El columnista debería imponerse la regla de no escribir sobre aquellos temas con los que tiene vínculos económicos o le pueden reportar indebidamente beneficios. Esta es una regla de oro que se debería seguir. Pero ¿deberíamos impedir que si alguien pertenece, por ejemplo, al partido Conservador  utilice sus columnas para defender las ideas de ese partido o para apoyar a sus candidatos? En ese caso, la respuesta es probablemente no”.

“En general, los columnistas gozamos de mucha libertad. En los dieciséis años que voy a cumplir escribiendo semanalmente en medios ajenos en la prensa nacional no me han colgado artículos ni se han metido con ellos. Sin embargo, nadie está exento de que un día le digan que se vaya porque ya no es relevante, porque no produce utilidades  o porque molesta a alguien poderoso”.

“El compromiso del un columnista es con sus lectores y consiste en decirles lo que piensa sin tapujos y sin agendas ocultas”

Los comentarios expresados no son responsabilidad del CPB, sino de sus autores.
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